Comenzaré este post con una frase de Walter Riso “El rencor le quita espacio al amor, se opone a él, lo aniquila, lo esconde, lo maltrata”.

Este post es un extracto de mi e-book “Reparando  grietas en la pareja” Disponible en Amazon.

Las grietas que causa el rencor en una relación podrían ser fatales si no se reparan. En una relación se trata de construir puentes que unan, pero el rencor construye muros que separan, es por ello que debes entender que cuando en una discusión de pareja surgen los reclamos por lo que hizo en el pasado que te hirió, sean traiciones, infidelidades, omisiones de fechas importantes, palabras o actitudes que te hirieron, o cualquier incidente por pequeño que sea que te desagradó, es porque aún no has perdonado y temes que tarde o temprano lo volverá a hacer.

Es  inevitable que en las relaciones humanas, y entre ellas las de pareja, sucedan cosas o se emitan conductas que ofendan, hieran o desagraden.  Con o sin intención alguno hará algo que dañe o desagrade al otro, pero los seres humanos, así como somos seres falibles y equívocos, también contamos con cualidades humanas por excelencia como lo son, la comunicación, la compasión y la capacidad del perdón.

Lo que no es perdonar 

Perdonar no es olvidar, no es aceptar que te hieran sin reaccionar, no es dejar que te aplasten una y otra vez sin hacer nada al respecto.

Perdonar es…

Decidir que la ofensa recibida no acabará con tu paz, con tu alegría y tu valía. Perdonar es pasar por alto la ofensa y dar otra oportunidad a la persona que rectifique y se reivindique. Perdonar es poder recordarlo todo sin dañar y sin dañarnos, es renunciar al derecho de retaliación o venganza sobre el agresor. El perdón  te desanuda del pasado, de aquello que te hala hacia atrás, te libera y te impulsa para ir hacia el futuro.

El perdón ayuda a sanar las heridas.

Una herida abierta en tu cuerpo seguirá doliendo. Si tropiezas con un objeto contra alguna parte de tu cuerpo que está herido provocará que vuelvas a sentir el dolor, sin embargo si tropiezas contra una parte de tu cuerpo donde no hay heridas, incluso habiendo allí una cicatriz, será casi imperceptible lo sucedido. Igual ocurre cuando hay heridas emocionales, estas te harán más  susceptible a reaccionar ante situaciones de la vida.   Es por ello que se hace necesario pedir y otorgar perdón para poder sanar las heridas, y además perdonarse a sí mismo por los errores cometidos.

Pedir perdón…

Una respuesta empática de quien causo la herida, unas disculpas y un intento de reparar el agravio y el compromiso de no volver a hacerlo ayudan al proceso de sanidad y otorgamiento del perdón.

Tu decides... perdonar o dejar que el rencor aniquile el amor
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