“No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.” Lucio Anneo Séneca

 Seguramente recuerdas haber pasado por alguna situación adversa, alguna que fue difícil de sobrellevar, de hecho todos hemos sufrido algún episodio de estos.  Quizá cuando pasaste por una infidelidad de pareja, una enfermedad terminal de algun familiar o una enfermedad grave que tú mismo hayas sufrido, un tiempo de escasés o algún negocio que salió mal y trajo inestabilidad financiera.  Podría mencionar una larga lista de adversidades pero esa no es la intención de este artículo, vamos a enfocarnos en lugar de ello en la actitud que nos hace descubrir, en medio de la adversidad, los tesoros ocultos bajo el cómodo asiento de nuestra zona de confort.

     Como dijo Séneca, la adversidad es una oportunidad para ponernos a prueba, yo añadiría para darnos cuenta de qué estamos hechos, acaso somos de hojarasca que el viento de la adversidad eleva sin rumbo y sin esperanza? o estamos hechos del preciado oro, capaz de resistir el fuego de la prueba y que éste no logre destruirnos sino refinarnos, sacando a relucir lo mejor de nosotros en el horno de la adversidad.  El apóstol Pablo escribió en su 1ra carta a los Corintios “el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.…”

     Entonces, cómo podemos enfrentar la adversidad sin que esta nos consuma?

     Lo primero que tienes que tener claro es que un acontecimiento, situación o hecho no es lo que define cuál será la conducta o actitud  que tendrás.  Lo que realmente define esa respuesta que darás ante una situación son las creencias que tienes sobre ti mismo y sobre la vida.  Por ejemplo imaginate…un hombre que piense  esto: “sé que valgo lo que cargo en el bolsillo” “claro como no tengo plata no me quieren”,  este hombre que está haciendo una autovaloración basada en el dinero que posee y no en su verdadero valor como persona, cuando pase por una situación financiera inestable como quedar desempleado, reaccionará probablemente con una actitud fatalista, se deprimirá, tendrá ansiedad y quizá no emerja ninguna idea de cómo superar aquella situación.

     Ahora imagina que la misma situación le ocurre a otro hombre que piensa: “valgo no solo si tengo dinero, soy una persona admirable, soy inteligente, sé que puedo lograr lo que me proponga, soy un premio en la vida de cualquier persona, si una puerta se cierra otra se abre, algo se me ocurrirá para salir adelante…” te aseguro que la respuesta conductual que esta persona tendrá ante la misma situación, osea, quedar desempleado, no será la misma que el caso anterior.

     Así que te invito a revisar esas creencias que tienes sobre ti mismo y sobre la vida para que te deshagas de aquellas que te hacen ser hojarasca y cultives creencias y pensamientos que te hacen ser  como el oro y preparate para que el fuego de la adversidad saque lo mejor de ti.

   Bien dijo Horacio “En la adversa fortuna suele descubrirse el genio, que en la prosperidad se oculta...La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo.  La segunda guerra mundial fue devastadora. Murieron 48 millones de civiles, 6 millones de judíos. Pero en medio de esa adversidad se inventaron los medicamentos, los antibióticos, el teléfono, la radio. Todo lo que hoy conocemos como el mundo moderno.  Tu y solo tú decides si la adversidad te destruye o saca de ti las mejores ideas, talentos, innovaciones y oportunidades.

    La adversidad te fortalece porque trae nuevos retos que harán que te esfuerces un poco mas,  despierta los talentos dormidos, activa nuevas ideas, te hace ariesgarte, emprender aquellos proyectos que habías pospuesto en muchas oportunidades, te da el coraje necesario para levantarte  y accionar.

     En medio de la adversidad aprendes a valorar mas la ayuda de los que siempre han estado a tu lado y sobre todo te hace mirar hacia arriba y buscar la ayuda de Dios quien siempre ha estado allí, pero que tu habías ignorado por estar tan bien que no creías necesitarlo.

     Dios te promete estar contigo aun en medio del fuego de la prueba…

Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.  Deuteronomio 31:8

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