Todo en la creación tiene un equilibrio. Frío y calor, siembra y cosecha, verano e invierno, días y noches. Tal como lo dice en Génesis 8:22:  

“Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, días y noches”

Dios estableció las dos caras de la moneda, tanto el día como la noche, tanto el sol como la luna, el verano y el invierno y también por supuestos la primavera.  Es un ciclo que Dios ha creado y cada uno de estos elementos tiene su tiempo y su momento.

Salmo 74:16 “Tuyo es el día, tuya también la noche; tú estableciste la luna y el sol; trazaste los límites de la tierra, y creaste el verano y el invierno”

Si hacemos una analogía con nuestra vida, podemos decir en sentido figurado que en la vida hay días resplandecientes donde todo va bien, no hay tropiezo alguno, todo está claro, marchamos con pasos firmes hacia la consecución de nuestra visión y metas.  Pero también hay noches oscuras, de prueba, donde quizá la enfermedad nos toca, donde no todo está saliendo como queremos y sentimos avanzar la oscuridad sobre nuestro camino.

¡Pero ambos, días y noches, son de Dios y ambos pueden sacar de nosotros lo mejor!

Los días representan tu mejor tiempo, las noches oscuras el tiempo de prueba, donde tu fe es probada.  Pero lo maravilloso es que dice que Dios trazó los límites de la tierra, Él puso límites, tus noches oscuras no son para siempre, tienen un final, un nuevo amanecer, no importa cuán oscura sea la prueba, ella tiene un límite, no durará para siempre.

Lo importante en medio de la noche de prueba es que tu mirada no esté puesta en la oscuridad que te rodea, sino que mires más allá de eso, más alto.  Abraham en su peor noche Dios le dijo “Mira los cielos…mira las estrellas…” porque aún en medio de la oscuridad de las peores circunstancias su fidelidad te sostiene, la fe en sus promesas te levanta.

Así también en nuestras vidas hay tiempos de invierno. Una de las cosas que suceden en el invierno es que todo “parece morir”, los arboles quedan sin hojas, sin flores, ni frutos y los colores desaparecen del paisaje.

La palabra invierno en hebreo significa, estación de oscuridad, algo escondido.

Puedes estar pasando un invierno, una estación de oscuridad en tus finanzas, en tu salud,  en tu relación de pareja o en cualquier área de tu vida; pero eso no significa que todo acabó, porque en realidad el invierno no trae muerte, es sólo que la vida se esconde entre el frío y la nieve.

Pero recuerda “Dios ha puesto límites en la tierra” también el invierno tiene un límite fijado por Dios, para darle paso a la primavera.

Cantares 2:11-13 “¡Mira, el invierno se ha ido, y con él han cesado y se han ido las lluvias! Ya brotan las flores en los campos; ¡El tiempo de la canción ha llegado! Ya se escucha por toda nuestra tierra el arrullo de las tórtolas.  La higuera ofrece ya sus primeros frutos, y las viñas en ciernes esparcen su fragancia.”

Está por terminar el invierno en tu vida, pronto dirás –La lluvia cesó, la tormenta se acabó- y comenzarás a ver como todo el panorama cambia, cómo lo que parecía estar muerto comienza a recobrar vida, las flores del campo comenzarán a brotar ante tus ojos y  los renuevos de los árboles.

Nuevas oportunidades que creías que habías perdido para siempre, solo estaban escondidas en la nieve y comenzarán a brotar, semillas que habías sembrado y pensabas que no verías su fruto, veras los primeros frutos y comenzarás a percibir la fragancia de las flores de las viñas.

Renuevos en los árboles, algo nuevo está sucediendo, nuevas conexiones llegarán a tu vida, así como aquel árbol sicómoro fue la conexión de Saqueo con el Señor Jesucristo, así vienen nuevas conexiones, las personas correctas, conexiones con nuevos negocios, gente que te presentará nuevas oportunidades.

El tiempo de la canción ha llegado, tiempo de gozo, de liberación, de bendición, de júbilo.  Él ha cambiado tu lamento en gozo y en baile. ¡Alégrate! ¡Levántate! Porque ha llegado una nueva temporada a tu vida, a tu familia, a tus finanzas, a tu salud.

¡Venezuela…no pierdas la esperanza! Porque la estación de oscuridad por la que pasamos está por terminar… ¡tú primavera está por llegar!

Por Lisbeth Reyes

Abril 2018

 

 

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